A 8 años del femicidio de Micaela García, la FCVyS sigue honrando su legado

Este 1° de abril se cumplieron 8 años del femicidio de Micaela García, quien fue estudiante del Profesorado en Educación Física de la Sede Gualeguay. En ese marco, se llevaron a cabo actividades para recordarla en Paraná y Gualeguay. Estas acciones, si bien tuvieron un tono especial por la fecha en que se realizaron, son parte de un trabajo permanente y que transversalmente se lleva a cabo desde todas las carreras de la FCVyS no sólo para recodar a Micaela, sino también para seguir construyendo una sociedad más igualitaria con perspectiva de género y donde no tenga lugar la violencia.

En el caso de la capital entrerriana, el pasado martes se desarrolló una nueva instancia de la Capacitación Ley Micaela (Ley N°27.499) esta vez destinada al personal de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos. “Para nosotros es muy importante esta capacitación, Micaela García fue estudiante de nuestra facultad y trabajar permanentemente en la perspectiva de género y erradicación de las violencias es fundamental. Hoy además es 1 de abril y se cumplen 8 años del femicidio, hoy más que nunca reivindicamos y llevamos adelante esta bandera de lucha para erradicar las violencias en todos los ámbitos”, detalló Gonzalo Molina, Coord. del Área de Género, Diversidad Sexual y Derechos de la FCVyS y quien lleva adelante con su equipo las capacitaciones en Ley Micaela.

En tanto, en la Sede Gualeguay de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud, realizó una actividad que reunió a estudiantes, docentes, autoridades y público en general. En ese contexto, se dialogó sobre el paso de Micaela por la Facultad, se recordó su lucha, su forma de ser, sus sueños y su legado. Asimismo, estudiantes y docentes hicieron una pegatina de carteles en su memoria en torno al lugar donde se ubica el mural que la recuerda en la ciudad de Gualeguay, a metros del lugar donde fue trágicamente secuestrada.

Por último, la Lic. Agustina Díaz, docente de la sede y compañera de Mica, leyó un escrito que desde el 2020 va escribiéndose . Esas palabras reflejan lo que Micaela significa para sus seres queridos, compañeros y allegados:

“Micaela es la sonrisa firme de una historia que avanza y que avanzará sin frenos, con dolores hondos, casi insoportables, como esos que anteceden al parto para dar lugar a nueva vida.

Micaela condensa aquello para lo que aún no tenemos palabras precisas pero sí una línea de acción definida, la de luchar hasta alcanzar la victoria, es decir, la felicidad del pueblo.

Micaela no es el nombre de una víctima de violencia patriarcal, ni el título de un diario, ni el nombre de una Ley. Micaela es exhortación a no bajar los brazos, es acción, es política con mayúsculas.

Micaela es el nombre de una compañera, de una militante, de una dirigente, de una líder, de una estudiante de esta universidad, de una joven revolucionaria.

Micaela es la bandera que representa consignas sin si quiera tener que explicarlas.

Micaela es paredón pintado, es artista callejero, es música estridente, los juguetes perdidos en la voz del Indio y el hondo grito de un sapucay.

Micaela es el abrazo cálido al dolido, a la infancia desprotegida que juega.

Micaela es la perseverancia infinita de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Micaela es la justa rebeldía de una generación imprescindible. Las 16 razones que parió Trelew y los lápices que siguen escribiendo mientras cantamos con fuego en la garganta que “no nos han vencido”.

Micaela es aquellos horizontes de los que hablaba Eduardo Galeano, que nos ayudan a caminar para no abandonar la marcha ni el rumbo.

Micaela es nuestro lema, es el sueño concebido para que el futuro esté lleno de sueños.

Micaela es esa Patria Niña, esa Patria como peligro que florece, de la que nos hablaba el poeta depuesto Leopoldo Marechal.

Micaela es olla popular, merendero, centro cultural, comedor, unidad básica. Mate de mano en mano. Olor a guiso inventado. Picadito de fútbol.

Micaela es la gurisada entrerriana corriendo en patas por las calles de tierra y el olor a la tierra mojada después de la tormenta.

Micaela es la maestra rural enfrentando la avioneta envenenada, es el silencio del monte en galería y los ríos que atraviesan el cuerpo de Juan L. Ortiz.

Micaela es resistencia indígena, es charrúa y guaraní, mapuche y comechingona. Es la espalda dolida de Rafael Nahuel. Es la justicia peleando en la Amazonía y en el Delta incendiado por quienes odian a la tierra. Porque Micaela es una nación inmensa y criolla, indiana y negra.

Micaela es inconmensurable, como las venas abiertas que recorren Latinoamérica.

Micaela es fe, es nuestra esperanza, es la espiritualidad sencilla del que ama, es la opción preferencial por los pobres, es la comunión con Mugica, Angelelli y los mártires palotinos.

Micaela es ese par de ojos profundos que nos miran e interpelan.

Micaela es universidad pública y es pueblo descamisado entrando en ella.

Micaela es la rebeldía frente al hartazgo de ver al mundo injusto que no cambia.

Micaela es el trabajo comprometido y silencioso que hacemos para construir esa Patria que tanto soñó, una más feliz y hermanada.

Micaela es el próximo triunfo que estamos por abrazar y cada triunfo venidero porque su fuerza nos habita y conduce.

Cada año, para siempre, tendremos una nueva forma de referirnos a quien ha transcendido a la muerte porque nos enseñó que seremos recordados y recordadas por la forma en la que hemos elegido vivir”.

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