La actividad final permitió poner en práctica los conocimientos desarrollados a lo largo de la Diplomatura, especialmente aquellos vinculados con la evaluación inicial de pacientes, la identificación de signos de alarma y el Triage, procedimiento que permite clasificar a las personas afectadas de acuerdo con la gravedad de su situación y determinar la prioridad de atención y traslado.
El simulacro contó con la participación de personal policial de Paraná integrantes del sistema 911, Bomberos Voluntarios y personal del servicio 107 de la provincia. En el rol de pacientes, participaron actores y actrices del grupo teatral Saltimbanquis, quienes permitieron recrear una situación de emergencia con múltiples víctimas.
Durante la instancia, las y los estudiantes debieron aplicar los conocimientos adquiridos para diferenciar situaciones de urgencia y emergencia y establecer prioridades de atención. En este marco, se trabajó con el sistema de clasificación por colores: rojo para los casos de mayor gravedad y que requieren atención inmediata, amarillo para situaciones de gravedad intermedia y verde para aquellas de menor gravedad. También se contempla la categoría negra para personas fallecidas.
Una formación fundamental para la atención inicial
El director de la Diplomatura, Edgardo Olivo, destacó la importancia de la formación específica de las y los profesionales para intervenir ante situaciones críticas.
“En la urgencia y la emergencia, la persona tiene que estar formada en atención inicial y saber qué hacer. La primera atención es fundamental para salvar vidas. Por eso buscamos formar profesionales capaces de brindar una atención temprana y efectiva y, fundamentalmente, de poder clasificar entre lo que es una urgencia y una emergencia”, explicó Olivo.
En este sentido, señaló que la propuesta contempla una formación integral que excede los aspectos estrictamente asistenciales. “Desde la Diplomatura abordamos también la dimensión legal y psicológica, tanto del paciente y su familia como del propio profesional que interviene en estas situaciones”, sostuvo.
Asimismo, remarcó la importancia de los contenidos vinculados al trauma y al politrauma: “La formación en trauma y politrauma permite que el profesional pueda reconocer signos de manera temprana y actuar antes de que la situación se agrave. Detectar esos signos a tiempo puede ser determinante”, afirmó el director.
El Triage como herramienta para decidir prioridades
Uno de los ejes centrales de la actividad final fue la aplicación del Triage, una herramienta fundamental en escenarios con múltiples personas afectadas. A partir de la evaluación inicial, las y los profesionales deben identificar quiénes requieren un traslado inmediato y establecer un orden de prioridades según la gravedad de cada caso.
La simulación permitió reproducir un escenario de intervención articulada entre distintos actores que forman parte de la respuesta ante una emergencia: quienes reciben inicialmente el pedido de auxilio, los equipos de seguridad y rescate, los servicios de bomberos y los equipos sanitarios encargados de la atención y el traslado.
De esta manera, la actividad integró los distintos saberes trabajados durante la Diplomatura y permitió a las y los estudiantes enfrentarse a una situación simulada en la que debieron evaluar, clasificar y tomar decisiones en un contexto de emergencia.
El simulacro constituyó así la instancia de evaluación que cierra el trayecto formativo de la Diplomatura, poniendo en práctica competencias fundamentales para una intervención profesional rápida, organizada y efectiva ante situaciones críticas.